Todo sobre el clásico collar de perlas

collar de perlas

Collar de perlas.

Existe una historia sobre el clásico collar de perlas, en esta oportunidad te la traemos, así como datos interesantes que se esconden detrás de esta enigmática gema, para que sepas más sobre este lindo accesorio que siempre nos aporta elegancia y belleza.

Historia del collar de perlas.

Arantza era una linda niña de cinco años de edad, con ojos relucientes, un día visitaba una tienda con su mamá.

Arantza vio un collar de perlas de plástico que costaba $10, la niña quedó enamorada del collar.

 Y le preguntó a su mamá si se lo podía comprar, a lo que esta respondió:

– Hagamos un trato, yo te compro el collar, pero cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que puedes realizar para pagar por él, y no recuerda que para tu cumpleaños es posible que tu abuelita te regale un billete de $5 solo para ti, ¿trato?

– Arantza estuvo de acuerdo y acepto el trato, entonces su mamá le compró el collar de perlas.

Arantza trabajo con dedicación todos los días para cumplir con sus tareas tal y como habían acordado.

Justo como su mamá le había dicho su abuelita le regaló un billete nuevo de $5 para su cumpleaños, de esa manera Arantza terminó de cancelar su deuda.

Arantza amaba su collar de perlas, ella lo utilizaba para ir a todas partes: al kínder, a la cama, y cuando salía con su mamá a hacer los mandados.

El único momento en que no usaba su collar, era a la hora de bañarse, pues su mamá le había dicho que las perlas, con el agua le pintarían el cuello de verde.

El padre de Arantza la quería muchísimo, cuando ella llegaba a casa él se levantaba de su sillón favorito para leerle su historia preferida.

Una noche, cuando el papá de Arantza terminó de leerle el cuento, le dijo:

– Arantza, ¿tú me quieres?”

– Oh claro papá, no sabes cuanto te quiero.

– Entonces, ¿me puedes regalar tu collar de perlas?

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– Papá mi collar de perlas no por favor le dijo Arantza, pero te puedo dar a Rosita mi muñeca favorita, ¿la recuerdas? tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños, y te doy su ajuar también, ¿está bien, papá?”

– Está bien hijita mía no importa, no te preocupes le respondió el padre dándole un beso en la mejilla, “Buenas noches mi pequeña.”

Una semana después, luego de terminar de leerle su historia favorita el papá volvió a preguntar:

– Arantza, ¿tú me quieres?”

– Oh claro papá, no sabes cuanto te quiero.

– Entonces, ¿me puedes regalar tu collar de perlas?

– Papá mi collar de perlas no por favor le dijo Arantza, pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete ¿lo recuerdas?, es mi favorito su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trenzas, puedes tenerlo si quieres papá.

– Está bien, no te preocupes hijita, le dijo el papá dándole nuevamente un beso en la mejilla, “Dios te bendiga, felices sueños.”

Así ocurrió por varias semanas, hasta que un día, cuando el papá de Arantza entró a su dormitorio para leerle su historia, Arantza estaba sentada en su cama y le temblaban los labios.

– Toma papá le dijo estirando su manita, la abrió y en su palma estaba su tan querido collar de perlas, te quiero mucho, papá yo te regalo mi collar.

Él padre tomó el collar de perlas de plástico con una mano mientras, con la otra sacaba una pequeña cajita de terciopelo azul de su bolsillo.

Dentro de la cajita había un hermoso collar de perlas genuinas. Él las había guardado todo este tiempo, esperando que Arantza renunciara a las perlas de plástico para poder darle las verdaderas.

Reflexión:

Así también sucede con nosotros , ¿A qué cosas te estás aferrando y qué será lo que Dios te quiere dar en su lugar? piénsalo.

Las perlas.

Perlas

Perlas

Las perlas siempre han producido una gran admiración y veneración, ademas son procedente de un ser vivo.

Los geólogos afirman hasta hace poco que la perla más fina encontrada en un yacimiento prehistórico en Japón, fue 3000 años antes de nuestra era.

Pero en Junio del 2012 se encontró en los Emiratos Árabes una perla fina que según la prueba de carbono 14 tiene aproximadamente 5500 años antes de nuestra era.

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La perla por su hipnotizante belleza y su origen marino, siempre ha estado rodeada de leyendas y misterios.

Las mitologías afirman que las perlas son el resultado de una gota de rocío atrapada en la concha o la acción de un rayo en la ostra, también hay leyendas que afirman que la perla surge de una lágrima de la luna.

Existe una leyenda persa en la que el profeta narraba que “Dios tiene servidores semejantes a la lluvia, cuando esta cae en tierra y da origen al trigo, y cuando cae al mar a las perlas“.

En la cultura china las perlas son gotas de rocío atrapadas en sus conchas, y también recogen luz del alba, se dice que los antiguos médicos chinos frotaban los ojos de los ciegos con perlas sin perforar, para que estos recuperaran su visión.

Las perlas y la perfección.

Siempre han sido símbolo de perfección, belleza, distinción, y misterio, desde el antiguo Egipto hasta los incas.

Las perlas eran utilizadas en los ritos funerarios como ofrendas en canastillas, depositadas en el rostro, o en el labio inferior del difunto, así la perla acompañaba al fallecido durante su reencarnación, o le ayudaba en su viaje hacia el otro mundo.

La perla también esta relacionada con el nacimiento de Afrodita

También conocida como “Venus”, la diosa del amor y la belleza. Se dice que esta Diosa nació dentro de una ostra como si fuera una perla, y el agua que está destilaba formaba perlas, frutos de los atributos y todos los poderes de la diosa.

Existe una leyenda que narra una apuesta realizada por Cleopatra y su amante Marco Antonio, en la que decían que por la fama que esta precedía en cuanto a los lujos y majestuosidad en sus banquetes y celebraciones, seria capaz de ofrecer una cena que costase tanto como la riqueza de un reino.

Marco Antonio accedió a esta apuesta, y en la jornada se disfrutaron deliciosos manjares, el romano pensaba que iba a ganar la apuesta, hasta al final de la velada que Cleopatra se quitó un arete de perlas que llevaba y ante la mirada de todos, hizo pulverizar la perla arrojándola en una copa de vino, y siguió bebiendo sin dejar gota alguna. Se dice que esa perla actualmente costaría 5 millones de dólares.

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En Laos siguen enterrando a sus muertos con objetos decorados con perlas, gorros, cinturones, etc.

En la India, así como en otras culturas, cuando las perlas acompañan a la novia el día de su boda es señal de buena fortuna.

En el imperio romano antiguo, las perlas son símbolos de alto estado social y económico, se dice que las mujeres dormían con ellas para al despertarse recordar su riqueza y belleza.

En la edad media las mujeres atesoraban las perlas para lucirlas en sus ropajes.

Los caballeros creyentes del valor mágico de las perlas, y por portar suerte y fuerza, las portaban en guerras y conquistas.

En la edad media regresa el esplendor de las perlas, y hasta se dictaron leyes que no permitía que estas fueran usadas por personas de bajo estatus social, o que no formaran parte de la nobleza.

Si prestamos atención a los cuadros de esa época, casi todas las mujeres llevaban perlas en sus atuendos.

El descubrimiento de América marca un antes y después en el comercio de perlas, desde la obtención de recursos económicos para la realización del viaje de Cristóbal Colón, ya que la reina Isabel la Católica vendió sus joyas para poder pagar esta contienda, y entre todas sus posesiones destacaba un collar de perlas que se dice era el más valioso de su alijo.

Según los diarios encontrados de Cristóbal Colón este iba a buscar las indias para encontrar perlas, anteponiendo esta gema a cualquier otro tesoro.

Se encontraban con facilidad en las islas de las Antillas, y esto dio origen a un gran comercio, en todos los galeones enviados a España había alijos con perlas, fueron tan codiciosos que casi agotaron la especie perlífera de la zona.

En el siglo XVIII se empiezan a utilizar las perlas para adornar objetos religiosos, sobre todo custodias.

En el siglo XX llegan los métodos para obtener “la perla cultivada“, esto gracias a los hallazgos del biólogo Willian Saville-Kent, en vez de esperar que el tiempo o el azar introduzca el objeto irritante dentro del molusco, es puesto de manera manual por el hombre asegurando el resultado de la perla.

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