La menopausia

menopausia

Si atendemos a criterios puramente biológicos y fisiológicos, podemos dividir el ciclo vital de la mujer en cuatro fases bien diferentes: hasta los 18 años, crecimiento y diferenciación; hasta los 40 años, mantenimiento: entre los 40 y 55 años, premenopausia y menopausia; a partir de los 55 años, posmenopausia.

Así pues, si bien se considera la menopausia un hecho importante pero normal en la vida de la mujer, debemos conocerla bien para evitar complicaciones.

Se define la menopausia como el cese permanente de la menstruación como consecuencia de la pérdida de la función del ovario, y en particular, el cese de la producción de hormonas como los estrógenos (hormonas femeninas por excelencia, responsables del ciclo menstrual, los caracteres sexuales femeninos, etc.). Al parecer, la pérdida de función ovárica y, en consecuencia, la producción de estrógenos, viene a su vez marcada por el hecho de que ya no quedan óvulos para poder expulsar la trompa de Falopio en cada ciclo. En condiciones normales, cada mujer, en el momento de su nacimiento, cuenta con más de 150.000 ovocitos en el interior de los ovarios. Estos ovocitos maduran a partir de la pubertad de tal forma que en cada ciclo menstrual varios de ellos se desarrollan, pero sólo uno será ovulado. Así, lentamente, se van agotando hasta que apenas quedan. En este momento la producción de hormonas femeninas desde el ovario (sobre todo estrógenos) cesa bruscamente y aparece la menopausia.

En general se considera que la menopausia representa un periodo típico del ciclo vital de la mujer adulta que se presenta entre los 45 y los 50 años, aunque puede tener su inicio en edades anteriores o posteriores, siempre con una estrecha relación con los antecedentes familiares. Dura, como mínimo, un año y puede extenderse hasta cinco años. Sobre el inicio de la menopausia, como hemos dicho, existe una gran variabilidad. En edad temprana podemos observar este proceso, en algunos casos, hacia los 35 años, y en época tardía, con más de 50. La influencia genética, es decir, los antecedentes familiares, es decisiva en el número de ovocitos que la mujer tendrá en sus óvulos en el momento del nacimiento. Según ese número parece ser que la ovulación se mantendrá durante más o menos años.

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